Mostrando entradas con la etiqueta Columnas de Opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Columnas de Opinión. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de diciembre de 2014

Esos pequeños instantes


Aunque no tenía previsto exponer, Felipe Labarrera estaba allí, al frente de un salón repleto de personas en la Universidad Francisco de Paula Santander en Cúcuta. Junto a su equipo no habían parado de “camellar” por tres días consecutivos en el primer Startup Weekend organizado en la ciudad.
A Felipe lo conocía de antes porque nos había visitado en la Javeriana y con el tiempo creó un espectacular blog (Idea por Idea) para inspirar a los jóvenes emprendedores de la región. Era el primero en presentar, y como de por sí le tengo cariño, quise prestarle particular atención.
El auditorio mudo; solo este muchacho al frente de jurados, mentores, amigos y compañeros. Lo que viene de aquí en adelante me sorprendió a mí a todos los demás. No solo Felipe, sino todos los otros participantes que presentaron ese hermoso sábado en la noche, nos dejaron literalmente sin palabras.
Estos muchachos no eran los mismos de tres días atrás. Las propuestas, las ideas, el diseño, la presentación, la energía y la mirada en sus ojos.
Fue allí cuando todo quedo claro para mí.
Ese fin de semana pude presenciar múltiples veces esos pequeños instantes en que los jóvenes de nuestras regiones te sorprenden. Muchas veces de quién no lo esperas recibes una ráfaga de talento y energía. Eso me encanta...
Sentí, de una de una forma visceral, lo que la educación y el acompañamiento pueden hacer en nuestros jóvenes.
Entonces me quedo claro que no tengo mayor ambición que participar de esos pequeños instantes.
A veces trato de engañarme y pienso que necesito más que esto. Pero no. Repetidas veces la vida me recuerda que esta es mi alegría y que debo defenderla.
Mi ambición en la vida es participar cada vez más de esos pequeños instantes… en que nuestros jóvenes se demuestran así mismos que son capaces de lograr lo que ni ellos mimos tenían previsto.
Lo más hermoso que tiene este país es nuestra juventud.
Los jóvenes en cada una de las regiones de Colombia son alegres, positivos, llenos de valores y energía; ellos tienen el alma pura por naturaleza. Son los sueños en sus corazones y en sus mentes la verdadera fuente de riqueza de esta nación.
Tristemente poco hacemos por proteger este gran tesoro.
¿Cuánto de nuestro tiempo, recursos y energía dedicamos a apoyar a nuestros jóvenes?
Este tal vez sea nuestro mayor desafío. Como sociedad somos incapaces de llegar a proteger sus sueños justo antes de que se convierten en algo distinto.
Me da inmensa tristeza cada joven en Colombia al que nunca le han recordado lo inteligente y capaz que es.
Me da inmensa tristeza cada joven en nuestro país quien ha tenido que encapsular sus proyectos y ambiciones en sí mimo al faltar la mano amiga que le permita empujarlos adelante.
Si de algo tenemos que aprender como país es descubrir cómo podremos cuidar sus esperanzas entre todos.
El terreno está abonado para lograr hazañas increíbles. Tenemos los mejores jóvenes que pudiéramos desear.

Juntos podremos proteger mejor sus sueños.

martes, 5 de junio de 2012

Historia de un luchador


Andrés Ramirez tuvo que tocar fondo para descubrir el verdadero potencial en su corazón. Aquí la historia un hombre que supo levantarse en el peor momento de su vida.


Cada día en este mundo es una oportunidad para cambiar el rumbo de nuestro destino. Ya sea para bien o para mal estamos al frente del volante en este trayecto. Sin duda en una mala curva toda nuestra vida puede quedar en riesgo. Pero también, afortunadamente, es posible rectificar el rumbo. En el momento más duro de su existencia Andrés Ramirez logró dar ese “timonazo” hacía nuevos destinos. Hoy quiero regalarles esta hermosa historia de superación.

Andrés nació el 16 de mayo de 1975. En sus palabras “todas las familias tienen cierto grado de disfuncionalidad”. Solo digamos que la familia de Andrés tenía más dificultades que el promedio. A veces existe dinero pero hace falta paz en el corazón. Yo siento que Dios puso en este mundo algunos tesoros. Personas que con sus vidas nos muestran que es posible salir adelante incluso en las peores circunstancias. Andrés es uno de estos tesoros.

A los 15 años Andrés tuvo contacto por primera vez con las drogas ilegales. La puerta de entrada a esta adicción fue el licor. “Vivimos en un acontecimiento alcohólico permanente. En Colombia les enseñamos a tomar a los niños en cualquier  navidad o en la primera comunión”, comenta. En su caso particular Andrés arrancó a tomar a los nueve años. Luego de probar las drogas tardó unos meses en repetir la experiencia. Pero pronto este oscuro camino se hizo aun más opaco. Andrés consumió hasta los 21 años. Los últimos tres años prácticamente fueron un infierno. Él consumía casi todos los días de su vida.

No quiero llenar este escrito de historias tristes. Pero en la historia de un luchador también hay malos momentos. Fue tan fuerte la adicción de Andrés que le llevó a conocer las esquinas más oscuras de la vida. En varias ocasiones visitó la calle del cartucho. “Es llegar al punto que no sientes nada, ver que están apuñalando a un ser humano a tu lado, y no sientes nada”, recuerda. Por las drogas a Andrés lo echaron de tres universidades. Destrozó siete carros en perdida total. Una mañana su hermanita al salir al colegio se topó con él inconsciente en la puerta de la casa.

Todos tenemos un punto de inflexión. A todos en algún momento el corazón nos envía una pequeña nota “de ya no doy más”. Para Andrés este momento llegó en el día del amor y la amistad de 1996. “Ese día compré el amor y compré la amistad. Pasé la noche en un motel del centro”, recuerda. Lo habían echado de su casa. Estaba lleno de deudas. No tenía amor por la vida, y cuando eso pasa, uno no tiene nada. Solo quedaba una alternativa. Fue cuando el padre de Andrés decide enviarlo a rehabilitación. El 23 de septiembre con tan solo 21 años, 52 kilos y el alma quebrantada, Andrés llega a un  hospital en Miami realmente sin mayores ilusiones en su corazón.

Renacer, vivir de nuevo

“Por un mes entero no pare de pelear en el hospital, no quería recuperarme”, recuerda. Andrés les gritaba que estaba muy joven para estar allí. Que existía toda una serie de drogas nuevas que quería probar. “Hagan lo que hagan yo estoy muy joven… y de aquí salgo a consumir”, fueron sus palabras exactas en una reunión de alcohólicos anónimos. Así de tanto en tanto en nuestra vida ciertos ángeles nos muestran la mirada. Justo en ese momento una puertorriqueña de nombre María Aurora le contesta “sabe que Andrés usted tiene razón en algo… usted está muy joven, pero muy joven para morirse”

¿Muy joven para morirme? Esas palabras tocaron las fibras más intimas de su ser.
Andrés nunca había pensado en morirse aun cuando había hecho todo para hacerlo. A veces la palabra justa en el momento justo se puede convertir en un milagro. Esa noche Andrés no pudo dormir. No paraba de pensar en todas las veces que estuvo en riesgo con una estrella en el cielo protegiéndolo. A la mañana siguiente Andrés se mira en el espejo como si no lo hubiera hecho en días, meses e incuso años. Y aquí algo maravilloso sucede. Andrés se observa de frente y dice... “cómo está de bello papito”. Fue entender el milagro de la vida. Desde ese momento Andrés se gustó a así mismo. En ese momento arrancó su recuperación.

Tras un mes de luchar en el hospital finalmente Andrés deja doblegar su alma a nuevos rumbos. Vivir siempre será el mejor negocio. En uno de los días de su recuperación Andrés llega exaltado donde un amigo suyo que se está muriendo. Ese día estaba lleno de rabia. Pero entonces su compañero le dice algo que Andrés nunca va a olvidar “te felicito… estás sintiendo, estás vivo”.

Luego de casi cinco meses de tratamiento Andrés dejó el hospital para nunca más volver a consumir.

Historia de un luchador

Si hay algo que me gusta de la historia de Andrés es su barraquera para salir adelante. No debe ser fácil retomar el camino cuando uno a los 21 años ha regresado del infierno de las drogas. No nos digamos mentiras, salir adelante para nadie es fácil. Sin embargo, entre logros y tropiezos, Andrés ha sabido forjarse un camino promisorio. En su vida ha trabajado en la bolsa, el agro, en químicos y en bienes raíces. Tiene una hermosa familia con dos hijos maravillosos. En 2004 marchó por siete a años a los Estados Unidos y allá tuvo la experiencia de ser un empresario exitoso. Todo su éxito profesional lo explica alrededor de una frase muy sencilla “honrar la palabra”

Pero el destino es caprichoso. En la historia de este luchador estaba escrito que algún día regresaría a aportarle a los demás. De regreso al país, en mayo del año pasado, Andrés estaba listo para atender un ofrecimiento en la industria de la construccion en Cartagena. Era lo más lógico dado que tenía experiencia como empresario en este sector. Pero entonces una amiga suya de muchos años, Paola Franceschi, quien había creado una fundación hace 12 años para proteger niños victimas de explotación sexual, le pide que le ayude a estructura el programa de prevención.

Solo pasaron unas pocas semanas. Y fue cuando llama a su contacto en Cartagena para decirles que no lo esperen porque se va quedar trabajando para la Asociación Hogar Niños por un Nuevo Planeta en donde actualmente dirige el programa de adicciones del Hogar y el programa Mariposa, que se dedica a la prevención y capacitación tanto en violencia sexual como en adicciones, asi como el taller de la Felicidad.

En ese momento Andrés entendió que todo lo que le había pasado en la vida tenía una razón de ser. Tal vez Dios había orquestado todo a su favor. A veces con retrovisor es fácil ver por qué pasan las cosas. La Asociación Hogar Niños por un Nuevo Planeta que fundó Paola Franceschi atiende de forma integral (techo, educación, salud, alimentación y evolución psicológica) a cerca de 317 niños muchos de ellos sacados de las zonas más deprimidas de Bogotá. Andrés conoce el nombre de cada uno de estos niños. Es un hombre feliz porque recibe más de 100 abrazos al día.

Aunque por supuesto todos los logros de la fundación son grupales una de las tareas de Andrés ha sido contribuir a conseguir aliados para la fundación. La tarea más apremiante en este momento es poder conseguir los cuantiosos recursos para una nueva sede en Sopo. Y puedo decir con alegría que gracias al apoyo de Conalvias y otras organizaciones vinculadas como Corona, quienes llegan gracias a la trayectoria del Hogar y Paola, están haciendo este sueño realidad.

Alguna vez Gandhi dijo “la felicidad es cuando lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos están en armonía”. Esta es la definición de felicidad de Andrés, quien tiene la fortuna de vivirla cada día de su vida.

lunes, 23 de abril de 2012

En defensa de los libros

Nos dirigimos peligrosamente a una sociedad altamente superficial. En el valor de los libros tenemos la oportunidad de preservar nuestra riqueza como sociedad.

En 1445 un curtido herrero alemán dejó la ciudad de Estrasburgo para dirigirse a su lugar de nacimiento en Maguncia. En su viaje por el río Rin este alemán llevaba en sus manos un secreto que cambiaría el mundo. Gracias al préstamo de un banquero judío, Johannes Gutenberg puso a marchar la primera imprenta comercial. Paradójicamente su obra magistral la Biblia de 42 líneas (conocida como la Biblia de Gutenberg) sería su mayor orgullo pero también la causa de su bancarrota.

A pesar de vivir los últimos años de su vida sumido en la pobreza Johannes Gutenberg transformaría el mundo para siempre. Se estima que los libros producidos tras 15 años de haberse inventado la imprenta superaron lo hecho en la historia de la humanidad 1.000 años atrás. Por primera vez ya no eran solo académicos o monjes quienes tenían la oportunidad de leer libros en cuartos oscuros. Con el tiempo autores como Shakespeare, Cervantes, Molière, Bacon y Descartes, entre otros, empezaron a estar disponibles para el público en general.

En su maravilloso libro The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains el prolífico autor Nicholas Carr relata la importancia del libro para el mundo moderno. Gutenberg no solo permitió democratizar la lectura en la sociedad. Para este autor “el paradigma del libro” es el pilar que ha soportado por siglos toda la producción y trasmisión del conocimiento en la humanidad. Un pilar que tiene una cualidad muy especial. Leer un libro requiere de la capacidad de sentarnos de forma paciente, usualmente por horas, a pasar una tras otra cada una de sus páginas.

Tristemente, al parecer, el “paradigma del libro” está llegando a su final. 

Esta es una mala noticia. Alguna vez el emblemático escritor argentino Jorge Luis Borges dijo “de los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro. Todos los demás son extensiones de su cuerpo… sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.

La temperatura a la que arde el papel

En 1953 el escritor norteamericano Ray Bradbury publicó la famosa novela de fantasía Fahrenheit 451. Tuve la oportunidad de leer este libro en mis primeros semestres de la universidad. El título hacía referencia a la temperatura a la que arde el papel (que equivale a 233°). Bradbury creó toda una metáfora de un mundo que desprecia la profundidad de los libros en favor de la inmediatez. Aunque me hubiera parecido una locura hace pocos años, hoy siento que hay razones para creer que nos dirigimos a un lugar con estas características.

En otoño de 2004 los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, dieron inicio a su ambicioso proyecto Google Book Search. Desde esa época arrancó una carrera para crear la biblioteca más grande de la historia en internet. En un artículo de la publicación inglesa The Guardian se estima que para 2010 ya se habían digitalizado más de 10 millones de libros. Aquí hay un efecto poderoso. Hacía el futuro vamos a poder buscar cualquier tipo de información en los libros como si fueran otro buscador más en la red. En concreto, no vamos a tener la necesidad de leer libros completos.

El paradigma del libro está desfalleciendo. Ahora el paradigma del conocimiento es Internet. Incluso, como resalta Nicholas Carr en su libro, los nuevos lectores electrónicos tipo Kindle o el iPad vienen equipados con hipervínculos a la red. La lectura paciente del pasado se está muriendo. Al parecer las investigaciones muestran que hoy en día la gente lee más pues estamos pegados al computador todo el tiempo. Lamentablemente vamos pasando de una lectura a otra cada dos minutos.    

Para resumir, el problema con internet no es que nos haga estúpidos. El problema con internet es que nos está haciendo altamente superficiales.   

La belleza de los libros

Existe un proverbio Indú que dice “un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.

Si lo pensamos un libro es más que un libro. Incluso, los libros van más allá de ser el paradigma del conocimiento. Personalmente creo que lo más importante en los libros es que representan un símbolo. Los libros son el símbolo de la paciencia. Nos recuerdan que el conocimiento requiere de trabajo para ser adquirido.  

Estamos llegando a un punto donde la información ya no suma sino resta. Mucho de lo que publican los medios y compartimos diariamente en la red es francamente basura.  Para mí es una tendencia preocupante porque todavía estamos en la infancia de internet.


No sabemos que venga hacía el futuro. Lo único que tengo claro es que pienso tener un buen libro a la mano.

lunes, 16 de abril de 2012

La perseverancia es el sello de un luchador


La perseverancia es sin duda una de las cualidades más maravillosas en un ser humano. Perseverar es el sello personal de cualquier luchador. 

En los años 60s científicos de la Universidad Stanford emprendieron una fascinante investigación. A un grupo de niños les presentaron la siguiente paradoja: podían comer un masmelo de inmediato, o podían esperar unos pocos minutos, y la recompensa sería un masmelo adicional. Los niños no sabían que los observaban, entonces los científicos se sentaron pacientes a ver qué sucedía. Los resultados fueron concretos. Solo el 30% de los niños fue capaz de esperar por su segundo masmelo.

Esta historia no termina aquí. Lo interesante de esta investigación es que los científicos les siguieron el rastro a estos niños muchos años después. Con el tiempo los niños que habían logrado esperar por el segundo masmelo resultaron ser mucho más exitosos. No solo en el estudio (con notas casi un 20% superiores), sino también en los deportes, con los amigos y en su vida personal.

Moraleja: triunfar en la vida depende en gran medida de saber esperar.

Lo que más me gusta de esta historia es que me hace pensar en mi propia experiencia personal. Estoy 100% seguro. Quiero repetir esto… estoy 100% seguro que yo me hubiera comido el primer masmelo en un segundo sin pensar. De hecho cuando era niño mi hermano mayor solía guardar chocolates en su escritorio. ¡Toda una tortura! Recuerdo que pensaba ¿Quién es capaz de guardar un chocolate y no comérselo?

El político norteamericano Newt Gingrich alguna vez definió la perseverancia como “el trabajo duro que haces después de estar cansado de hacer el trabajo duro que ya hiciste”. La perseverancia, la persistencia, la constancia y la paciencia, son todos matices de una misma actitud. Perseverar es el sello de un luchador. Paciencia es el arte de saber darle tiempo a las ilusiones. En la escala de los valores perseverar y ser pacientes ocupan un lugar muy muy especial.

Debo admitir que siento una fascinación especial por las historias de personas que se levantan un día diferentes. Historias de personas que en algún momento de su vida empiezan a sentir que todo lo pueden. Berraco no es quien llega a este mundo con el tablero organizado a su favor. Berraco es quien persiste por sus sueños y no descansa hasta hacerlos realidad.

De eso quiero hablar hoy. El sello de un luchador se puede aprender. Ser perseverantes es una semilla que podemos cultivar.

La perseverancia se puede aprender

En días pasados tuve la oportunidad de entrevistar al prestigioso profesor de la Universidad de Calgary, Piers Steel, quien es un reconocido experto en el concepto de la procrastinación. Este profesor explica que en esencia “procrastinar es dejar para más tarde aquello que somos conscientes deberíamos hacer justo en el momento”. Al parecer más del 95% de las personas tienen problemas en este aspecto. Les cuesta trabajo concentrarse en el trabajo o en el estudio. No logran ejecutar y poner a marchar sus proyectos.

Lo interesante es que ese día el profesor Piers Steel me explicó que la característica fundamental de la procrastinación es la “ansiedad” que tiene raíces muy profundas en el cerebro. En el cerebro el sistema límbico responde a las necesidades más inmediatas, mientras la corteza prefrontal se encarga de pensamientos abstractos como planear el futuro. “Algunas personas nacen con cortezas prefrontales débiles y sistemas límbicos más fuertes que las inclinan a procrastinar”, me comentó el profesor Steel en entrevista publicada en la Revista Dinero.

Esto no solo explica por qué mi hermano mayor lograba mantener un chocolate en su escritorio por semanas enteras, sino también por qué era tan destacado en el colegio y en sus proyectos. Yo en cambio hacía parte del grupo de personas que estamos codificados para ser más “ansiosos”. La verdad es que algunos seres humanos vienen con una mayor predisposición a perseverar. Pero lo hermoso de esta historia es que esta condición puede cambiar. Cada ser humano en este mundo viene equipado con la fuerza de voluntad necesaria para combatir sus genes.

Con gran fortuna recientemente también pude reseñar el maravilloso libro Nine Things Successful People Do Differently de la prestigiosa psicóloga de la Universidad de Columbia, Heidi Grant. Esta autora es considerada una eminencia mundial en lo que se conoce como la “ciencia de la motivación”. El planteamiento de este libro es simple: las personas más exitosas son quienes tienen la fuerza de voluntad necesaria para cumplir sus metas. De allí que la conclusión principal de la doctora Heidi Grant sea crucial para este artículo. En sus investigaciones Heidi Grant demostró que “la fuerza de voluntad es como un musculo, entre más lo ejercitamos, más fuerte se hará”.

Sin reconocerlo la vida entera tiene que ver con ganar pequeñas guerras en el día a día. Levantarse temprano en la mañana, hacer la tarea tiempo, concentrarse en el trabajo o ir al gimnasio al atardecer. Cada guerra ganada son valiosos puntos para nuestra confianza personal. Con el tiempo perseverar se convierte en un estado natural.

Que bonita es la perseverancia   

Pensemos por un segundo en lo hermosa que es la perseverancia. No tengo hijos pero desde ya ese quisiera que fuera el regalo que les pudiera dejar. Precisamente porque ese fue el regalo que me dieron mis padres. Desde muy temprano tenemos que enseñarles a nuestros niños a finalizar sus proyectos. A veces todos los cursos que emprendemos de niños (en mi caso personal de fútbol, idiomas, origami, karate y hasta de boxeo en Coldeportes) no son importantes tanto por lo que aprendemos, sino por la satisfacción de llegar hasta el final. Lamentablemente yo no aprendí a perseverar de esta forma. Pero aprendí a perseverar al ver a mis padres caer y levantarse una y mil veces más.

En estos días he estado pensando en la frase del difunto ex Ministro de la Protección Social Juan Luis Londoño “el mundo es de los exagerados”. Juan Luis tenía razón. El mundo es de los berracos. El mundo es de los que no se rinden frente a la adversidad. Que bonita es la perseverancia en un ser humano. Que bonito es cuando alguien lo entrega todo hasta el final. 

domingo, 8 de abril de 2012

Amar profundamente la vida


¿Quién es el encargado de enseñarnos tal vez lo único que necesitamos para salir adelante?

Cuesta trabajo no ser cobarde. Cuesta trabajo perder la timidez. Cuesta trabajo lanzarse al vacío. Cuesta trabajo jugar con palabras, y expresar con puntos y comas, lo que dicta el corazón.

Hoy quiero hablar sobre el amor a la vida porque no quiero hablar de cosa distinta. Amar la vida es un don tan pero tan preciado. Amar genuinamente la vida en la mañana, en la tarde y en la noche, nos prepara para lo que venga. Nos hace “indestructibles” ante cualquier dificultad.

Estoy convencido que este es el secreto mejor guardado. Sacar una empresa adelante. Formar una familia feliz. Crecer como personas y como profesionales. Los días, las semanas, y los años simplemente fluyen cuando se ama la vida.

Amar la vida no solo unos minutos al levantarse para agradecer, ni en las noches antes de dormir, sino en cada segundo y en cada respiro.

¿Quién nos enseña en la sociedad este don tan preciado? Tal vez un tío, una profesora, un amigo o alguno de nuestros padres. ¿Nos hablan sobre amar la vida en el colegio? ¿Nos hablan sobre amar la vida en la universidad? ¿Quién es el encargado de enseñarnos tal vez lo único que necesitamos para salir adelante?

Algunos países se miden por cuánto logran producir. Ahora también vienen surgiendo mediciones de felicidad. Pero me encantaría saber ¿en cuál sociedad se ama más la vida? Porque yo quiero vivir en ese lugar.

Es una bonita paradoja. A pesar de que somos miles de millones cada ser humano en este mundo es un milagro. La probabilidad de estar aquí en este momento, respirando este aire, viviendo este instante, justo ahora en este tiempo y en este espacio, es como un grano de arena en el desierto.  

A todos nos fueron regalados un millón de dones para colorear el mundo. En cierto sentido todos somos artistas. Aprender a utilizar nuestros dones es aprender a agradecer por la vida. Es pintar el mundo para hacerlo mejor. 

Amar genuinamente la vida va más allá de los valores. Amar genuinamente la vida va más allá de la economía, de la política, de la física, de la religión y de lo que sea. Amar profundamente la vida es solo eso: amar profundamente la vida.

Cuesta trabajo entender que por más dura que haya sido la jornada. Cuesta trabajo entender que por más duros que sean los desafíos al futuro. Estamos aquí. Y esto es lo único que cuenta.

Al final del cuento qué tan rico o pobre es una persona depende de qué tan feliz se levanta en la mañana.

Vivir siempre será el mejor negocio. Quiero repetir esto... Vivir siempre será el mejor negocio.

Cada respiro es riqueza. Cada paisaje es riqueza. Cada caricia es riqueza. Cada canción es riqueza. Cada segundo es riqueza.

Estamos aquí.

Aprendamos como sociedad a cultivar el amor por la vida.

Asígnémosle un doliente. Ya sea el colegio, los medios, la familia o la universidad.

No dejemos este tema en el olvido.

Amar la vida es un regalo.

Un respiro es lo único que cuenta.

lunes, 2 de abril de 2012

El talento está en todas partes

Es un mito pensar que solo un grupo selecto de personas con alguna carrera, educación o experiencia en particular son talentosas. La verdad es que quienes tienen el potencial de transformar organizaciones enteras están en todas partes.


Cierto día estábamos en la compañía con la intención de crear un jardín frente a nuestras instalaciones. Aun cuando la empresa había nacido pocos años atrás en una oficina de 5 por 5 metros en el Parkway de Bogotá, ahora contábamos con un edificio de tres pisos. No tengo ni idea de jardinería. Lo único que tenía claro era que quería comprar estos papiros, unas plantas de tallo largo que se ven tan lindas en los edificios. Ese era mi capricho. Entonces, curiosamente, aquel día pasó un señor en una “zorra” ofreciendo tierra. Recuerdo que me pidió $80.000 por conseguirme los papiros. Uno de los peores negocios de mi vida. A las tres horas llegó con unos palos amarillos que apenas si se podían sujetar de unas cuantas cuerdas.

Para ser el encargado de las ventas en la empresa se burlaron mucho de mí por mi capacidad para negociar. El tipo me había tumbado. Y no quiero mentir… al comienzo me dio mucha piedra. Pero a los pocos días quise darle la oportunidad a ese racimo de palos amarillos. De hecho lo único que hice fue una mañana empezar a quitarles las puntas marchitas. Incluso llegué a quitar palos enteros hasta solo quedarme con unos pequeños que se veían verdes. No fue de la noche a la mañana. Pero poco a poco de esos pequeños papiros fue surgiendo un hermoso jardín justo como lo tenía en mi mente.

Esta historia con los papiros tuvo un gran significado en mi vida. A fin de cuentas era lo mismo que hacíamos todos los días en la vida empresarial. Habíamos acordado muy temprano solo contratar personas que estuvieran necesitando una oportunidad en la vida. Al comienzo en las entrevistas muchos de ellos eran francamente como esos palos amarillos. Sin seguridad en el rostro y dolor en el corazón.

Un día uno de mis colaboradores preferidos me contó la experiencia de lo que era cargar tres bultos de papa al tiempo en Corabastos para ganarse una propina de $1.000. Me dijo “Carlos Andrés en ese momento me quería morir”. Allí supe que él era la persona indicada. Pero también contratamos personas que habían trabajado en peajes, en la plaza de mercado de Socorro Santander, y en muchos otros lugares no tradicionales, para darles salarios dignos y apoyarlos con la educación. Es la capacidad de ver más allá. Algunos de estos muchachos han creado negocios millonarios para la empresa.

Hay dos caminos en la vida empresarial. Tratar de buscar “cohetes” afuera. Personas que se ajusten a una educación, experiencia, estrato social o a alguna universidad en particular. Pero también hay otro camino. Existe el camino de entender que esos cohetes están en todas partes… solo que la mayoría de las veces nadie les ha dado una oportunidad.

Todos somos como esos papiros amarillos. Solo que unos pocos hemos tenido el chance de que alguien venga a quitarnos las ramas marchitas.   

El talento no es escaso

Crear genuinamente que el talento está en todas partes. Acabar con en el mito de que el talento empresarial lo tienen solo unos pocos echa al piso mucho de lo que damos por cierto en la sociedad. Si lo piensa existen industrias enteras soportadas en la falsa premisa de que el talento es escaso. Particularmente a los que llaman literalmente “cazadores de talentos”. Es curioso pero hay muchas empresas que parecen preocuparse más por pescar lo que hay afuera, que cultivar lo que tienen adentro.

Por supuesto existen trabajos de un nivel de sofisticación tal que requieren de las capacidades y competencias específicas para poder triunfar. Pero yo me ánimo a decir que estos trabajos son muy pocos en nuestra estructura empresarial. La verdad, yo siento, la mayoría de trabajos, incluso algunos sofisticados, solo requieren de un colombiano con ganas de salir adelante.

Lo interesante es que en los últimos años la ciencia viene desmitificando el mito del talento. Numerosas investigaciones han comprobado la capacidad innata del ser humano de lograr “ser brillantes” en lo que nos propongamos. Una mención especial se merece el espectacular libro Talent is Overrated: What Really Separates World-Class Performers from Everybody Else del editor de la Revista Fortune, Geoff Colvin. En un texto lleno de historias e investigaciones Colvin muestra diversos casos de personas que llegan a ser expertos violinistas, futbolistas, ajedrecistas o ejecutivos destacados.

En todos estos casos lo importante fue lo que él llama “la práctica deliberada”. Es decir la capacidad de esforzarse día a día de manera concentrada en dominar un oficio. La práctica hace al maestro.

Este es un punto crucial. Muchas veces nos dejamos seducir por personas que alcanzan grandes metas y no entendemos que fueron sus propias experiencias las que les permitieron llegar tan lejos. En su famoso libro Blink: The Power of Thinking Without Thinking el reconocido autor Malcolm Gladwell habla de la importancia de las experiencias en la vida. Muchas veces llegamos a pensar que alguien tiene un talento innato para alguna actividad. Pero fue haber estado allí, por mucho tiempo, lo que lo hizo un maestro en este campo. El problema es que a muchas personas no les dan la misma oportunidad porque no encajan en un perfil establecido de educación, experiencia y estrato social.

Me quiero aventurar a hacer una propuesta poco usual. Mi recomendación para las empresas es que realicen sus procesos de contratación pensando más en los valores que en las competencias. En un mundo hiperconectado lleno de información hoy es más fácil adquirir conocimientos que fortalecer valores. La gente aprende con facilidad, pero imprimirle ganas a quien no las tiene es una guerra perdida. Ya hace una década los autores Larry Bossidy y Ram Charan publicaron su influyente libro Execution: The Discipline of Getting Things Done. Allí ellos explican que si una empresa en realidad quiere aprender a cultivar el hábito de la ejecución requieren de un profesional distinto. Lo importante aquí no son los títulos, sino que se demuestren las ganas de alcanzar metas ambiciosas.

Esta es una recomendación muy concreta para el emprendimiento. Al comienzo nos es bueno salir a buscar estrellas. De hecho la mayoría de las veces no hay dinero para contratarlas. Autores destacados como Michael Gerber y Guy Kawasaki recomiendan siempre cultivar y crear los talentos en casa.

Somos un país de más de 40 millones habitantes. Pero por alguna razón nos hemos acostumbrado a pensar que nos van a sacar adelante unos pocos afortunados. Debo admitir que solía pensar de esta forma. Llegué a pensar, por ejemplo, que solo existían buenos economistas en una universidad en particular. Pero esto es un mito. En mi compañía pude ver personas sin educación formal hacer cosas que un MBA de Harvard envidiaría. Si en realidad queremos sacar adelante a este país vamos a tener que empezar a creer en el potencial todos nosotros. No de un grupo selecto de personas en algunas universidades de élite. Porque francamente el talento está en todas partes. 

lunes, 26 de marzo de 2012

¡La nomina es bendita!

Me avergüenzan las empresas que aun teniendo los recursos se retrasan o nunca pagan la nomina.

El propósito en mi vida es contribuir a formar líderes con valores que tengan un impacto positivo en la sociedad. Tal vez lo único que tenía claro cuando me gradué de la universidad era que quería ser profesor. Pero quería ser un profesor distinto. Me gustan las calles. Me gusta hablar con la gente, particularmente con los más humildes, ricos o pobres. Entonces tan pronto vi la oportunidad de “arremangarme” la camisa para ayudar a sacar un emprendimiento en el sector químico colombiano no lo pensé dos veces.

En 1979 el profesor David Birch de MIT acuñó el término “empresas gacela” en su recordado informe The Job Generation Process. Allí Birch estableció que una empresa gacela es toda aquella capaz de crecer entre 20% y 25% por cinco años consecutivos o más. Estas representan solo el 4% de las compañías en Estados Unidos pero equivalen a cerca del 70% de la generación de empleo. Hoy puedo decir con orgullo que en los últimos años hice parte de un proyecto con estas características. En pocos años logramos crecer a un buen tamaño. Pero cuando miro las cosas en retrospectiva entiendo que esto solo fue posible gracias a la forma en que tratamos a la gente.

Desde que surgió nuestra compañía tenemos un lema que nunca hemos violado y esperamos no violar no importa cual sea la dificultad. Este lema es ¡la nomina es bendita! Es decir… la nomina siempre se paga y se paga a tiempo. A este tema en particular quiero dedicar mi escrito el día de hoy. Y no es un tema cualquiera.  Pagar la nomina con puntualidad es el corazón de cualquier iniciativa en gestión humana. Sorpresivamente he tenido la oportunidad de conocer un sinnúmero de empresas que no lo hacen. Lo más indignante es que varias ellas no les pagan a sus colaboradores aun teniendo los recursos.

Al parecer en nuestro país no pagar la nomina a tiempo se ha convertido en el pan de cada día; un fenómeno que pasa “hasta en las mejores familias”. Conozco el caso de prestigiosas firmas de abogados que se retrasan con el pago. Incluso multinacionales donde hay que ir una y otra vez porque el “chequecito” aun no está listo. Y que decir de muchos empresarios PYME con malsanas políticas de gestión humana. Un día conocí en una empresa a una empleada embarazada en problemas porque no tenía el pago al día de su EPS, mientras el señor estaba de vacaciones en el exterior. ¡No hay derecho! 

Lo digo de frente ¡no hay derecho! Una persona tiene que sacar de sus propios recursos todos los días para asistir al trabajo. Muchas veces hay que pedir prestado hasta pa los buses para que el día de la nomina le digan a uno que no hay plata. La gente arranca la quincena endeudados, y cuando el sueldo les llega, solo les alcanzar para “capotear” culebras.

Lo único que se me ocurre decirles a este tipo de empresarios es que se imaginen que esto le pasa a alguno de sus familiares. Imaginen que así tratan a un hijo suyo, a un hermano, a sus padres, o a sus esposos. ¡No hay derecho!

Como el agua y el oxigeno

La razón por la cual pagar la nomina a tiempo es tan importante es porque el éxito empresarial en toda empresa depende de dos palabras: su gente. Y cualquier iniciativa en favor de la gente tiene que arrancar allí. No hay que ir muy lejos, ni buscar teorías rebuscadas en gestión humana. Arranque por pagar bien y en forma puntual a sus colaboradores.

Hoy sabemos que el dinero no es la principal fuente de motivación en el trabajo. En su fascinante libro Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us el aclamado autor Daniel H. Pink nos muestra los últimos hallazgos de la ciencia en relación a la motivación empresarial. En concreto diversos estudios recopilados por Daniel Pink nos muestran una y otra vez que a los seres humanos nos motivan tres cosas: (1) que el trabajo nos guste, (2) que tengamos autonomía, y (3) que el trabajo tenga un propósito de servicio. Sin embargo, para que estos tres elementos puedan surgir con todo su potencial se requiere un ingrediente esencial.

Pagar la nomina en las empresas es el agua y el oxigeno sin lo cual el resto no vale la pena. Es la base en la famosa pirámide de las necesidades humanas expuesta en 1943 por el recordado psicólogo norteamericano Abraham Harold Maslow (1908-1970). Es el fertilizante sin el cual el potencial no nace.

Verán a veces me aburren tantos conceptos abstractos en gestión humana. Ahora les dio por hablar de “salario emocional” y de cuanta cosa se les ocurre. Pero yo pienso que el 99% de la gestión humana tiene que ver con ser buenos seres humanos. Un gran líder de la gestión humana no es un académico o un ejecutivo emperifollado… un gran líder de la gestión humana tiene que ser, valga la redundancia, un ser humano increíble. Alguien que arranque por entender que si usted trabajó por mí un mes entero, lo mínimo que puedo hacer es regresarle el favor con la puntualidad de su pago.

Cada semestre arranco mi curso sobre emprendimiento en la Javeriana con una pregunta especial. Les digo a mis estudiantes que vamos a tener todo un semestre para hablar sobre ¿cómo crear dinero? Entonces el primer día me gusta dedicarlo a una pregunta con mayor valor para sus vidas: si en un futuro son emprendedores o ejecutivos exitosos ¿cuánto dinero creen que necesitarían mensualmente para ser felices? En los últimos años las respuestas de los estudiantes han variado desde un millón hasta 50 millones mensuales. Pero cerca del 70% de ellos contestan en el rango de 4 y 6 millones. Realmente es una pregunta valiosa porque siento que muchos emprendedores no la tienen clara.

Lo que vemos día a día es una gran cantidad de empresarios que prefieren pagarse sueldos estrafalarios aun si no les queda para el resto de la gente.

De esto quería escribir hoy. Recuerdo mucho leer a Peter Drucker en los pasillos de las bibliotecas. En parte lo que me enamora de la gerencia es que, al mejorar la gerencia, hay un impacto significativo en la calidad de vida de la gente. Muchas empresas en nuestro país todavía se retrasan o no pagan la nomina. ¿Qué vamos a hacer al respecto? Tal vez deberíamos empezar a indignarnos en serio. Cada vez que escucho una historia de estas me da una piedra. Me da piedra porque he visto les ha pasado hasta a mis propios familiares. Valga la pena repetirlo una vez más ¡La nomina es bendita!



miércoles, 14 de marzo de 2012

Una educación en contravía de tus sueños, en contravía de tu éxito



“El sistema de educación actual solo se preocupa por formar empleados con capacidades limitas y los sueños del tamaño de un arroz” Julian David Concha Peláez

11 años entre la primaria y el bachillerato, 5 años de carrera profesional, 2 años de maestría… en total 17 años para salir como borreguitos a buscar un empleo, que sin importar las condiciones es aceptado. Este es el caso de la mayoría de jóvenes brillantes que inician su proceso educativo con grandes sueños y sin darse cuenta terminan con ellos truncados aceptando una realidad que no querían. La pregunta es ¿porqué sucede esto?

Encontramos grandes incoherencias en el sistema educativo actual, profesores que nunca han tenido empresas enseñando como crearlas, profesores de economía y finanzas quebrados, que nunca han realizado inversiones, profesores que no saben lo que es soñar y se burlan de quienes lo hacen, y así podemos enumerar más y más inconsistencias que se repiten en miles de aulas universitarias día a día. 

El sistema educativo se quedo completamente dormido, no es competente frente a la situación actual del mundo y los retos venideros. La educación se quedo estancada en una era económica que esta a punto de desaparecer completamente, la era industrial. Una era donde los sueños de las personas se limitaban a graduarse, ocupar un cargo en una empresa y jubilarse después de una vida llena de rutina y entrega a una compañía.

En el libro Inteligencia Emocional de Daniel Goleman se afirma que “el coeficiente intelectual (CI) contribuye con apenas un 20% de nuestro éxito en la vida, y el 80% restante es el resultado de la inteligencia emocional” En mi opinión aquí está la respuesta a nuestra inquietud. Pasamos inmersos en un sistema incoherente que por 17 años nos educa a ser intelectuales, y únicamente se preocupa por formar empleados con capacidades limitadas de innovación y creatividad, y con sueños del tamaño de un arroz.

Así hoy podemos afirmar que no nos están educando para el éxito. Entonces yo me pregunto ¿en qué momento vamos a educar nuestra emocionalidad? ¿en qué momento nos va a preocupar lo verdaderamente importante?

Lamentablemente, como al inicio de este texto lo decía, mientras la humanidad no se percate de esta preocupante situación y no asimile que el modelo de educación actual está mandado a recoger, seguirán graduándose jóvenes en serie que engrosarán una gran masa de profesionales fracasados que terminan “prostituyéndose” por cualquier sueldo en una compañía.

Pero no todo es drama, hoy por hoy surgen nuevas alternativas donde algunas personas conscientes de que nacimos en el inicio de la era de la información, hemos tomado la decisión personal de educar nuestra emocionalidad para ser líderes, empresarios exitosos y  transformar la realidad de muchos. El mundo es de los nuevos profesionales, de los que no nos da miedo soñar, de los que con pasión vamos a conseguir y estamos consiguiendo lo que nos proponemos… ¿eres tu uno de ellos? Abandona la mediocridad, defiende tus sueños y emprende cosas autenticas!!!


Julian David Concha 
24 años
Administrador de Empresas
Universidad ICESI
Experiencia de 3 años en multinacionales en el área de mercadeo.
Actualmente empresario

domingo, 11 de marzo de 2012

La envidia típica en las familias colombianas


Lo que realmente destruye la riqueza de las familias colombianas son las insoportables guerras por envidia y falta de apoyo en las que vivimos metidos.  

Hoy me propongo a no hablar tanto desde la perspectiva de los libros. Hoy me propongo a hablar desde lo que han visto mis ojos desde muy temprano en la vida. Y es que si bien es normal que en el mundo entero las familias tengan sus conflictos, en mi opinión ¡que berracos si a los colombianos nos gusta pelear por dinero!

Hablo en nombre de un sin número de familias que he tenido la oportunidad de conocer a lo largo de mi vida. En muchos casos la radiografía de las familias colombianas alrededor del dinero parece ser la misma. Hay un tío o una tía rica que le gusta echarle en cara su dinero al resto. Y el resto se muere de la envidia esperando a algún día conseguir dinero para regresarles el favor. Este ciclo se repite una y otra vez.  

Y es que no hace falta tener una gran empresa para pelear por plata. Acá muchos peleamos por millones, miles, cientos, pesos y también por los centavos. Si realmente queremos aprender a mejorar las finanzas de los hogares en Colombia tenemos que enfocarnos allí. Décadas de trabajo y construcción de riqueza se pierden literalmente por envidias y por no saber apoyar a quien tiene nuestra propia sangre.

Es increíble pero muchas veces quien nos da la mano en la vida no hace parte de nuestro propio núcleo familiar. Porque a “calzón quitao” muchas personas preferirían que a sus hermanos o primos les vaya mal en la vida. Hágase esta pregunta de corazón. Piénselo en serio. ¿Me siento feliz cuando a mi hermano(a) le va bien? ¿me alegro por sus logros?

Cuando los padres solo promueven el valor del dinero entre sus hijos corren el riesgo de quedar solos al final de sus días. Por eso cuando los expertos aseguran que nos hace falta educación financiera yo me sonrío. ¿Nos hace falta educación financiera para construir riqueza? O por el contrario ¿lo que nos hace falta es construir valores en nuestras familias?

Como un faro que mira al horizonte el rol de los padres es definir muy bien los valores correctos. Los valores son todo aquello en lo que actuamos sin pensar. Los valores son todo aquello que hace la diferencia en nuestras vidas. El trabajo y la riqueza son sin duda un valor. Pero no son los únicos… también son el amor, la comprensión, la ternura, la amistad y la colaboración.

La semilla de toda guerra familiar parte de la envidia entre dos hermanos. La semilla de la envidia entre dos hermanos parte de la forma que los tratan sus padres. Si allí existen preferencias es porque también así a ellos los trataron. ¿Cuándo vamos a romper con esta historia sin sentido que no lleva a ninguna parte?

Si en una familia hay alguien que tenga más riqueza que el resto tiene la oportunidad de marcar el compás respecto al dinero. Aquí tiene dos opciones. Actuar como un “payaso” en las reuniones familiares y hablar más duro que los demás. Hacerse del benefactor muchas veces sin serlo. O puede actuar de forma tranquila. Apoyar al resto a estabilizar los ingresos entre todos para prevenir guerras futuras.

En la vida empresarial pasa algo curioso. Cuando no hay plata es fácil preservar la unidad familiar. Cuando no hay mucho porque pelear es fácil vender una visión de equipo. Como por ejemplo sacar una empresa adelante. El problema surge cuando llega la plata. Muchas empresas familiares no entienden que las compañías formidables surgen de cuidar los pesitos en tiempos de prosperidad.

Existen un millar de valores por los que vale la pena vivir. Pero quiero en este corto escrito compartir mis preferidos. Pienso que los cinco valores para crear riqueza en la familia colombiana son: sencillez, confianza, paciencia, bondad y cariño.

Sencillez: Que bobada estar demostrándonos lo que tenemos y no tenemos entre hermanos. Si cuidamos los pesitos entre todos nos va a ir mucho mejor.   

Confianza: ¿Por qué muchas veces quien cree en mi no es de mi familia? Salir adelante parte de colaborarnos entre todos. Y para esto debes arrancar por confiar en tu propio clan.

Paciencia: Nada que valga la pena en la vida se consigue en media hora. La confianza es el arte de saber darle tiempo a las ilusiones. Y este es un valor que podemos construir en familia.

Bondad: La carrera más absurda en la vida es quienes compiten por ver ¿quién se lleva más cosas al más allá? Una vida sin dar no tiene sentido. Y para esto no hay que ir a una fundación si el de al lado en nuestra casa necesita nuestro apoyo.

Y finalmente el cariño: porque si no nos queremos ¡mejor apague y vámonos!  

domingo, 4 de marzo de 2012

Una segunda oportunidad

Hay un aspecto hermoso del emprendimiento que poco se menciona. Cuando alguien necesita una segunda oportunidad en la vida ¿usualmente qué opción tiene? Pues tratar de montar una empresa. Y eso tiene mucho valor.

El año pasado fue duro para mí. Y como es usual cuando las cosas se ponen difíciles uno se acuerda de Dios. Entonces empecé a asistir a un grupo de oración maravilloso que dirige el joven Felipe Gómez todos los jueves por la noche en el Colegio Gimnasio Femenino de Bogotá. Aquí la gente se reúne para rezar juntos el Rosario. Aunque no he sido tan juicioso como quisiera con estas reuniones lo más valioso para mí fue el primer día. Ese día conocí la historia de Federico Larsen.

Federico un hombre con presencia, seguramente recién pasados los 50s y en chaqueta de jean, estaba frente a los demás. Me causó curiosidad porque más parecía el protagonista de un comercial de Marlboro que un líder espiritual. Entonces fue su turno para hablar y sus palabras me llegaron al corazón. Federico había tenido una vida difícil. Por diversas razones estuvo gran parte de su vida perdido, hasta que un día dijo ¡ya no más, voy a salir adelante! Sin educación formal, ni experiencia profesional ¿qué opción tenía? Federico Larsen creó la empresa MAXMIN para producir sales y abonos orgánicos.

Pienso que todos conocemos un caso similar en nuestras familias. Una tía o un tío a quien consideramos un problema. Aquel profesional que por años no ha logrado conseguir trabajo. Alguien en la calle que un día decide tratar de construir un futuro mejor. Muchas veces para ellos conseguir trabajo es una tarea imposible. Pero todos tienen una posibilidad de reconstruir sus vidas. Crear empresa es tal vez su única opción.   

Pensemos en esto por un momento. Ya de por sí el emprendimiento es un camino lleno de espinas. En un segundo acto, a quienes han llevado una vida desorganizada, no los podemos dejar solos en sus ansias de emprender.   

El segundo acto

Curiosamente varios académicos y gestores de políticas públicas “desvirtúan” este tipo de emprendimientos. En el reconocido estudio global de la actividad emprendedora (Global Entrepreneurship Monitor – GEM) a este tipo de empresas se les denomina por “necesidad”. La teoría afirma que otro tipo de emprendimientos, aquellos soportados por innovación (por ejemplo cuando Google arrancó solo facturaba USD100.000) siempre serán más valiosos para una sociedad.

Incluso para el afamado profesor de la Weatherhead School of Management Scott A. Shane “en el emprendimiento es mejor la calidad que la cantidad”. Sin embargo no podemos olvidar la otra perspectiva. Si nos olvidamos por completo de nuestros emprendimientos por “necesidad”, estaríamos dejando a un lado las historias individuales de quienes necesitan una segunda oportunidad en la vida. Si la sociedad fuera una gran obra de teatro esta solo sería exitosa cuando cada uno de sus integrantes tuviera el chance de un segundo acto en escena.

Existe una hermosa cita que dice “gracias por creer en mí antes de que yo creyera en mí mismo”. Tenemos que ayudar a quien en algún momento en la vida decide cambiar el rumbo de su vida. El gobierno, las empresas, las universidades, la prensa y las organizaciones sin ánimo de lucro, tenemos que crear espacios para apoyar a todo aquel que quiera construir una nueva historia a través del emprendimiento.

La madre de la pobreza

Quisiera aprovechar esta oportunidad para decirles unas palabras a quienes decidieron emprender luego de una vida de dificultad. Son muchas las recomendaciones para emprender pero hoy solo quisiera apuntarle al corazón y la mente. En una ocasión el que es considerado el más grande de los emprendedores en Colombia, Jhon Gomez Restrepo creador de más de 40 empresas en el país, algunas tan grandes como Productos Familia y Cartón de Colombia, me dijo en una entrevista “el desorden es la madre de la pobreza”.

Me tardé un tiempo en comprender que ese día Jhon Gomez no se refería al desorden físico. Se refería más bien al desorden mental. Entonces ahora que decidió montar una empresa es realmente el momento de dejar atrás cualquier carga que lo haya acompañado hasta este momento. Hacer empresa es difícil. Y con seguridad va a llegar el momento en que la situación esté tan dura que va a pensar que el destino le está cobrando cuentas del pasado. Pero esto no es así, hacer empresa es un reto constante para cualquiera.  

Los seres humanos somos expertos es contar y creer nuestras propias historias. Tristemente a algunos de nosotros nos han contado una historia de lo que no somos. Pero cada persona en este planeta tiene el potencial de lograr hazañas increíbles. Esto lo he descubierto en mi vida personal repetidas veces. A varias personas que la gente consideraba perdedores los he visto alcanzar metas increíbles. Todo depende de lo que creamos de nosotros mismos.

En la misma forma en que un árbol requiere de tanto en tanto que alguien le quite las ramas marchitas así somos nosotros. En este segundo acto deje esas ramas marchitas en el pasado. Es tiempo de subir a la tarima del emprendimiento renovados.