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lunes, 10 de diciembre de 2012

La lista de Gawande

El increíble potencial de hacer buenas listas de chequeo para la vida y los negocios.



En 1935, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos organizó una competencia para evaluar la próxima generación de bombarderos militares. Sin embargo, para muchos, ahí no existía mayor competencia. De antemano se sabía que el Modelo 299 de la Boeing Corporation superaba ampliamente a sus competidores. No solamente el Boeing 299 lograba cargar cinco veces más bombas que el resto, además lo hacía al doble de velocidad.

Todos expectantes vieron alzar vuelo al fastuoso 299. Pero unos minutos más tarde, tras un giro inesperado, colapsó en una fuerte explosión. Dos de los cinco tripulantes fallecieron, incluyendo al experimentado piloto Ployer Hill. Y por ese incidente, Boeing casi queda en bancarrota.

Las investigaciones posteriores demostraron que el piloto olvidó realizar un paso crucial que terminó en una catástrofe. De ahí que la solución de Boeing fuera tajante: hacer siempre una lista de chequeo, que incluyera paso a paso las acciones a seguir.

Gracias a este pequeño pero fundamental avance, no solamente el Boeing 299 logró ser decisivo en la Segunda Guerra Mundial, sino, también, las listas de chequeo se convirtieron en un estándar de la aviación internacional.

Esta es la historia con la que arranca el fascinante libro The Checklist Manifiesto: How to Get Things Right. Su autor, Atul Gawande, es profesor de la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y columnista frecuente de la revista The New Yorker. Su libro está tan de moda, que incluso encabeza las listas de bestsellers del New York Times y actualmente tiene las mejores calificaciones de los lectores en Amazon.com.

Atul Gawande es un reconocido autor en el campo médico. Dos libros suyos, Better y Complications, alcanzaron fama mundial. Como experto cirujano habla con propiedad sobre la importancia de seguir y llevar buenas listas de chequeo en cualquier operación de una organización.

El argumento de este libro es sencillo pero poderoso. “El mundo ha alcanzado tal nivel de complejidad que solo con las herramientas más simples se puede mejorar profundamente el desempeño”, argumenta el autor.

La lista de Gawande

Atul Gawande descubrió que a veces la confianza de los expertos causa estragos en muchas industrias. Es por esto que en algunas industrias han aprendido a darle un rol fundamental a las listas de chequeo como sucede en la aviación.

Un ejemplo es la construcción. En Estados Unidos existen cerca de cinco millones de edificios, y, aun con esta cifra, cada año se estima que apenas el 0,00002% sufre daños severos. Analizando de cerca las mejores empresas de construcción, Gawande pudo ver que sus proyectos son inmensas listas de chequeo que operan a la perfección.

Lo mismo sucede con las firmas de inversión. Se dice que el éxito del legendario inversionista Warren Buffett se debe en parte a un proceso sistemático para invertir. Es claro que, en medio del furor al invertir, es fácil perder la cabeza y dejar escapar problemas obvios.

Atul Gawande quiso llegar más allá y demostrar con hechos concretos el poder de las listas de chequeo. El lugar obvio para hacerlo fue en su especialidad: la medicina. Se estima que anualmente se realizan más de 250 millones de cirugías de alta complejidad en el mundo, pero a pesar de la especialización, incluso hoy, entre 7% y 13% tienen complicaciones.

Al respecto, la medicina tiene identificadas las cuatro grandes causas de probable fracaso: infección, sangrado, problemas con la anestesia y lo que podría llamarse lo “inesperado”. Es por esto que en compañía de la OMS, Gawande diseñó una lista de chequeo que pudiera ser utilizada en cirugías en cualquier parte del mundo.

A esta iniciativa se sumaron ocho hospitales interesados, en países tan diversos como Tanzania, Inglaterra y Nueva Zelanda. Tras dos años de trabajo finalmente pudieron obtener los resultados esperados. Sorprendentemente, en los ocho hospitales de prueba con la lista de chequeo las complicaciones en las cirugías se redujeron 36% y el número de muertes 47%. Incluso, en 2009, el estudio fue publicado por la prestigiosa New England Journal of Medicine. Paradójicamente, desde entonces, el volumen de hospitales interesados en el tema no ha sido el que Atul Gawande esperaba.

Existe la noción de que una lista de chequeo no es necesaria para las personas expertas. Otra gente piensa que una lista de chequeo no deja espacio para la creatividad. Pero lo más interesante en los estudios del profesor Atul Gawande es que las mejores listas de chequeo son fuente de innovación.

En algunos puntos muy concretos llegan a decir: pare ¿todo el mundo tuvo la oportunidad de opinar sobre cómo vamos? Es momento de empezar a pensar en la mejor lista de chequeo para su propia industria.


Autor: Carlos Andrés Vanegas
Para la sección Management de la Revista Dinero

lunes, 3 de diciembre de 2012

Las claves de Nigel Marsh para equilibrar la vida y el trabajo



1.    Hace falta un debate honesto sobre el tema

Nigel Marsh es famoso por plantear ideas controvertidas. Entre otras sugiere que todas estas nuevas teorías, como el trabajo flexible o la empresa responsable, lo único que hacen es ocultar el verdadero problema. La verdad según Marsh es que muchos trabajos son incompatibles con la familia. “Si realmente queremos mejorar requerimos con urgencia de un debate serio sobre el tema”, afirma el autor.

2.    Nadie va a equilibrar la vida y el trabajo por nosotros

Este con seguridad es el argumento más impactante de Nigel Marsh. “Tenemos que aceptar la realidad, ni las empresas, ni los gobiernos van a solucionar este tema por nosotros”, asegura el autor. Para Marsh no existe tal cosa como empresas buenas o malas. “En general hace parte del DNA de cualquier  compañía extraer lo más que puedan de la gente, incluso las mejor intencionadas”, concluye.  

3.    No podemos hacerlo todo en un día

Para Nigel Marsh no debemos ser tan duros en la forma que juzgamos nuestro equilibro vida y trabajo. “Tenemos que ser realistas, nadie puede hacer todo en un día”, argumenta. Mantener un equilibro significa juntar los aspectos físicos, emocionales, intelectuales y espirituales. Y según este autor es posible logarlo en períodos más largos de tiempo sin caer en la trampa de que se va a tener una vida luego del retiro.

4.    Los pequeños momentos cuentan

En su presentación para TED Nigel Marsh comentó una historia donde sin esperarlo le regaló “el mejor día de su vida a uno de sus hijos”. De aquí concluye una enseñanza valiosa sobre el equilibro vida y trabajo. “Lograr un mejor balance no implica cambiar su vida. Invertir en pequeños momentos, en los momentos justos, pude transformar radicalmente su relación con los demás”, asegura el autor.

Autor: Carlos Andrés Vanegas
Para la sección Management de la Revista Dinero

Gordo, cuarentón y lleno de trabajo

El famoso autor Nigel Marsh es un fenómeno en internet por sus planteamientos sobre el balance entra la vida y el trabajo. En entrevista exclusiva revela sus principales consejos. 



Nigel Marsh es sin duda un hombre de éxito. Como director regional para Australia y Nueva Zelanda de la firma Young and Rubicam Brands, Marsh tiene a su cargo cuentas de la talla de P&G, McDonald's y Philip Morris. Además es el fundador de la iniciativa global en favor del medio ambiente Earth Hour.

Sin embargo, a pesar de sus éxitos tan pronto cumplió 40 años Nigel Marsh sufrió la crisis de los cuarentas como muy pocos. “En ese tiempo era el clásico guerrero corporativo. Estaba trabajando demasiado, comiendo demasiado, bebiendo demasiado y dejando a un lado la familia”, recuerda.

Pero además de querer cambiar su estilo de vida Niger Marsh llegó aun más lejos. Los siguientes siete años de su vida Marsh decidió dedicarlos a tratar de entender el complejo mundo de ¿cómo equilibrar la vida y el trabajo?

Gracias a esta experiencia Marsh publicó dos libros sobre el tema que son best sellers a escala mundial Fat, Forty and Fired y Overworked and Underlaid     
 
Recientemente Nigel Marsh participó en una conferencia para el popular sitio TED (Technology, Entertainment, Design) sobre el equilibrio entre la vida y trabajo. Con tanto éxito que ha sido vista por millones de personas. Es por esto que quisimos contactarlo para conocer algunos de sus secretos para lograr una vida mejor balanceada.

¿Qué consejo le daría a alguien interesado en equilibrar mejor la vida y el trabajo?

Le sugeriría tres cosas. Lo primero es revisar muy bien de donde surge la motivación para hacerlo. Si lo que busca es quedar mejor con la gente con seguridad no va por buen camino. El atleta Jesse Owens dijo “la única victoria que cuenta es la victoria sobre uno mismo”. Esta debe ser una decisión autentica, personal. Lo segundo es ser realista con sus expectativas. Ser medico implica sangre, ser piloto volar, y si usted es el presidente de una compañía, muchas veces no va a poder cenar con sus hijos.

Es casi imposible pretender cambiar ciertas categorías sociales. Finalmente hay que evaluar con detenimiento sus responsabilidades. Es ridículo trabajar 14 horas al día para comprar su segundo BMW, pero muchas veces esta es la única alternativa para soportar su familia.

¿Por qué es tan difícil cambiar los hábitos respecto al trabajo?

Pienso que es humano buscar respuestas fáciles para nuestros problemas como perder peso, hacer más deporte o lograr una vida más equilibrada. Muchas veces preferimos evadir ciertos temas y nuestra responsabilidad en ellos. Es algo similar a cuando uno compra un libro para hacer dieta en vez de no comer tanto. Así pasa en las empresas. Esperamos a que la solución venga de arriba en vez de nosotros mismos tomar las decisiones difíciles.

¿Pero qué pueden hacer las empresas para mejorar en este aspecto?

La principal responsabilidad de un líder es el ejemplo. Si es el jefe quien abiertamente le muestra a su gente que tiene una vida más allá del trabajo, y que logra el tiempo para su familia y amigos, el resto se va a sentir tranquilo haciendo lo mismo. Pero en muchas empresas se hace exactamente lo contrario. Hay lugares donde se premia la adicción al trabajo.   

¿Y cómo cambiar esa imagen del héroe que no para de trabajar?

Es una pregunta difícil. Digamos que soy optimista… con el tiempo las sociedades tienden a mejorar. En algún momento se abolió la esclavitud, las mujeres ingresaron a la fuerza laboral etc. Yo creo que se puede gestar una inmensa oleada para cambiar ciertos roles sociales. Una cosa es ser exitoso en los negocios y otra muy distinta ser alguien que lleva una vida admirable.

¿Cuál sería entonces la recomendación final para arrancar?

Es importante empezar en pequeño. Mejorar cada cosa en su momento. Decir por ejemplo, voy a comer por lo menos una vez a la semana en familia. Cuando en un comienzo las expectativas no son muy altas nadie se puede colocar a la defensiva. ¿Qué clase de jefe no permitiría que se reúna en familia una vez a la semana? Con el tiempo he visto como estos pequeños compromisos se consolidan en la vida diaria, y lo que es aun más importante, va aumentando su confianza en lograr una vida más equilibrada.

Si usted lo logra va a cambiar su vida, pero si suficientes personas también lo logran, van a cambiar el mundo.


Autor: Carlos Andrés Vanegas
Para la sección Management de la Revista Dinero 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Es mejor dejarlos en casa



Algunos patrones negativos que cultivamos en la familia pueden afectar fuertemente el desempeño en el trabajo.

En Australia existe un proverbio que dice: “a nuestros ancestros los llevamos en el corazón y, algunas veces, en la espalda”. Esta frase tiene un significado especial para la doctora Sylvia Lafair, PhD en psicología y presidente de la firma consultora Creative Energy Options. Por muchos años, la doctora Lafair fue reconocida como experta en terapias familiares junto a su esposo Herb Kufman. Un día un ejecutivo de alto nivel le pidió colaboración para enfrentar una crisis en el trabajo.

“Pero, ¿qué puedo saber del mundo empresarial?”, contestó Lafair. Sin embargo, a partir de allí identificó un vínculo inseparable entre el desempeño laboral y algunos hábitos que adquirimos en familia. Es un tema tan crucial para los negocios que actualmente la doctora Lafair asesora compañías tan grandes como Microsoft, Novartis y AstraZeneca. Recientemente, Silvia Lafair publicó su primer libro Don't Bring It to Work: Breaking the Family Patterns That Limit Success, en el cual argumenta “estamos llevando patrones negativos al trabajo, que aprendimos siendo niños o que incluso recogemos de la niñez de nuestros padres”.

Seamos francos, en ocasiones nos sentimos como en una típica discusión familiar cuando estamos en la oficina. Muchos jefes podrían decir que a veces sienten que trabajan con niños malcriados haciendo pataleta. Otras personas se quejan porque sus jefes dan tanta lata como si fueran papá y mamá. Los chismes de pasillo, las rivalidades, las comparaciones, las intrigas y las alianzas muchas veces son conductas que vemos replicar de la familia al trabajo.

El afamado escritor Anthony Brandt alguna vez dijo que “otras cosas pueden cambiarnos, pero todos empezamos y terminamos con una familia”.

El argumento central de la doctora Lafair es que “si lo piensa con detenimiento, la primera organización de la que hizo parte fue su familia. Sin darnos cuenta, es allí donde empezamos a adquirir habilidades claves para el trabajo, como identificar responsabilidades, entender la autoridad o trabajar con los demás”.

Es importante hacer énfasis en que, para esta autora, no todos los hábitos que cultivamos en familia son nocivos para el trabajo. De hecho, allí radican los valores más importantes para el éxito en la vida profesional, como aprender a enfrentar las dificultades y luchar para sortear obstáculos. Sin embargo, ella piensa que, definitivamente, es mejor dejar muchos patrones en casa.

El autor Daniel Pink en su famoso libro de 2005, A Whole New Mind, habla sobre la importancia para los líderes modernos de “aprender a identificar patrones y dar un significado a las situaciones desde una perspectiva más amplia”. En esencia, el punto de partida de la doctora Lafair para entender las relaciones familia-trabajo es que finalmente no son tan distintas como pensamos. “Los equipos de trabajo y las familias, ambos, son sistemas de relaciones entre individuos. En el día a día, juntos operan básicamente en la misma forma”, explica la autora. En las ciencias humanas, este enfoque de sistemas tomó fuerza desde los años 40 gracias a los trabajos pioneros del sociólogo de la Universidad de Harvard, Pitirim Sorokin.

“Lamentablemente, ni en la práctica empresarial, ni en los departamentos de gestión humana se suele adoptar un enfoque de sistemas”, argumenta la doctora Lafair. Este punto es clave, pues para esta autora no existe tal cosa como buenos y malos en las dificultades empresariales. “Usualmente en las empresas se pone en observación a personas específicas, sin entender que existe todo un entorno familiar y de los mismos compañeros que se debe analizar”, puntualiza.

Todos conocemos experiencias de personas que terminan repitiendo para bien o para mal las experiencias de sus padres. Tal vez la frase ¡se convirtió en aquello que tanto rechazaba! sea su propia historia. Según la doctora Lafair, lo peligroso de muchos roles y patrones familiares es que suelen operar de forma invisible. ¡Las familias son sistemas sociales que buscan sobrevivir. Sin percatarse, a cada cual se le asigna un rol clave para el sistema. A algunos se les cataloga de el responsable, el inteligente, el salvador, el problemático, el débil o el malo!, sostiene en el libro.

En su libro esta autora comenta la historia de una nieta. Como constantemente la gente le decía que era muy linda, Lafair le preguntó ¿qué significaba ser linda? Ella le contestó que no sabía, pero que es lo que ella era. Según Lafair estar codificados en un rol sucede todo el tiempo. Por ejemplo, pasa con frecuencia que niños asumen el rol de salvadores cuando sus padres son irresponsables o inmaduros. “El problema consiste en que, si bien estos roles encajan en el funcionamiento de una familia, son muy perjudiciales en las empresas”, explica Lafair.

En su experiencia de muchos años analizando comportamientos nocivos, la doctora Lafair catalogó los que considera los 13 roles familiares más comunes que llevamos a las empresas. Es interesante ver como algunos que se podrían considerar positivos, para ella, también terminan haciendo daño en la vida profesional. Estos patrones son: el exitoso, el rebelde, el que aplaza todo, el payaso, el tirano, la víctima, el salvador, el exagerado, el mártir, aquel que evade los problemas, quien intenta complacer a todo el mundo, el que genera intrigas y quien niega las dificultades.

“Por ejemplo, aquellos que tienen el rótulo de exitosos en sus familias se les identifica porque siempre están ocupados”, dice la autora. Sin embargo, a pesar de que se pueda considerar positivo, estos suelen tener problemas para trabajar en equipo y terminan por hacer más daño que bien en las compañías. Lo mismo sucede con cada uno de estos roles. La doctora Lafair hace énfasis en que el desafío es doble para el caso de las empresas familiares. “Muchos hermanos y padres han crecido controvirtiéndose uno al otro, y a la edad adulta esta conducta se ha convertido en todo un hábito”, explica Lafair en su libro.

¿Qué podemos aprender de esta historia? Por increíble que parezca, todo el modelo de la doctora Lafair para corregir esta situación consiste en tres palabras: observar, entender y transformar. Albert Einstein solía decir que “locura es hacer siempre las cosas de la misma forma y esperar un resultado diferente”. Tristemente, hay personas que pasan una vida entera sin percatarse de lo que llevan a sus espaldas. Para poder transformar esto, primero se tiene que observar y entender. En su libro, Sylvia Lafair propone un modelo para hacer un mapa genealógico en donde es posible ir verificando este tipo de conductas a nivel familiar. También recomienda hacer un balance de cada una de las experiencias laborales para identificar y entender mejor las relaciones personales.

No es mentira que muchas compañías tratan desesperadamente de corregir conductas en el trabajo. Según una reciente encuesta, el 93% de los trabajadores sostiene que los conflictos personales afectan el trabajo. Puede ser, como argumenta la autora, que tratar de llegar más allá realmente contribuya, para bien, a transformar los comportamientos.


Autor: Carlos Andrés Vanegas
Para la sección Management de la Revista Dinero